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martes, 16 de octubre de 2012

La patata, un cultivo en la encrucijada

El cultivo de la patata es uno de esos subsectores agrícolas que se encuentra en un momento complicado, en una encrucijada, después de haberse convertido durante siglos en uno de los pilares en los que se ha basado la alimentación de la población española y de otros muchos países.
Las estadísticas oficiales muestran que el consumo de patata fresca per cápital al año en España ha descendido drásticamente en una década, desde 36,5 kilos a los 24 kilos actuales. De hecho, la superficie cultivada ha descendido en niveles similares. Además, el sector está cada vez más concentrado, ya que las diez primeras empresas por volumen de compra controlan casi un tercio de la producción nacional.





Como en otros tantos sectores, la innovación y el marketing resultan fundamentales para abrirse un hueco en el mercado. El fomento de la propia imagen de la marca ha hecho que algunas empresas se hayan hecho un hueco propio en el mercado, cuidando la presentación y llevando a cabo políticas de comunicación que les permitan diferenciarse.
Todo sin olvidar que la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) ha designado a la patata como cultivo estratégico en la lucha contra la pobreza. Un gran potencial que está por descubrir.

viernes, 5 de octubre de 2012

Las dos caras de la misma moneda

Agricultores y ganaderos. Suministradores de materias primas y compradores de alimento para el ganado. El eterno juego doble en el que se ven involucrados los productores del sector primario. Cuando el cereal alcanza precios altos, los agricultores ganan... pero los ganaderos ven reducida su rentabilidad. Si el cereal baja, problemas para los agricultores... pero los ganaderos pueden ver aliviada su cuenta de gastos.




 
El mercado de las materias primas ha cambiado en los últimos años. Con una constante evolución al alza, lejos quedaron las cotizaciones de hace una década. Los analistas más expertos ya coinciden en afirmar que no se trata de un cambio coyuntural, sino que es una nueva situación que ha venido para quedarse.
El entendimiento entre agricultores y ganaderos, que en realidad son las dos caras de una misma moneda, se convierte en imprescindible en este contexto actual. La volatilidad de las materias primas no es una buena noticia para nadie, ni siquiera para los agricultores que se ven beneficiados a corto plazo, ya que una reducción de la demanda puede provocar a largo plazo que no haya compradores suficientes en el mercado. Las dos partes deben cuidarse. Así, los contratos entre agricultores y ganaderos, no solo a nivel sectorial sino también en acuerdos particulares entre productores cercanos, pueden aportar estabilidad tanto a agricultores como ganaderos. Un nuevo camino y una esperanza para el futuro.